
¡Buenos días! Contar que ha salido un nuevo libro es un acto de publicidad, pero también de honestidad, la que exige leerlo, no darle un pase rápido y de largo por las apariencias de su cubierta. Sólo así me es lícito afirmar lo estimable que me ha resultado el PRIMER LIBRO SOBRE LEÓN XIV, DIEZ CRÓNICAS DE URGENCIA SOBRE EL NUEVO PAPA. Me lo envió su editor, Miguel Gallardo, buen recopilador de adjetivos de mi afecto por él durante muchos años. Es veraz que se trata del primer libro en el mundo sobre Prevost nada más estrenar su pontificado. Se trata en rigor de un texto puente entre la etapa ya consumada de Francisco y la que ahora ha inaugurado su sucesor. Gallardo es un gran experto en dinamismos editoriales, ágiles, y de una musculación extraordinaria para los más inmediatos reflejos que provoca la actualidad. Sabe organizar un cuerpo completo de páginas diferentes, pero hacia la misma dirección. Ha solicitado a muy cualificados colaboradores los primeros análisis y valoraciones a priori de un acontecimiento crucial para católicos, que además lleva intrínseca una potencial repercusión internacional en tiempos difíciles de alto voltaje. Yo no soy precisamente más papista que el Papa, pero una cosa es comulgar por mi cuenta y otra caer en la necedad de ignorar la relevancia de un personaje así, indisoluble con el carisma. El libro se define en la urgencia, pero no en la improvisación, porque ha sido encomendado a quienes las cazan al vuelo desde una larga experiencia que los ha familiarizado siempre, en el tema que sea, con la reflexión y el estudio: el propio Miguel Gallardo, Francisco Correal, Manuel Capelo, Juan Antonio Martos, Paloma Cervilla, Javier Rubio, José Joaquín Gallardo, Pablo Borrallo, Fernando de la Portilla, Sergio Morante y Antonio Puente. Por otra parte, la destreza que ha supuesto lanzar como a un adelantado mayor de toda bibliografía posterior a esta especie de documento universal de identidad del Papa, no ha relajado en absoluto el estilo impecable de las publicaciones de Sevilla Press, su formato clásico (bien concebido con previsión para el coleccionismo), o unas fotografías en blanco y negro y a todo color en las que el nuevo Pontífice nos llega desde su infancia hasta el momento en el que la Humanidad va a saber de él cuando se asome al balcón del Vaticano que lo reunirá con la multitud congregada en la Plaza de San Pedro.





