¡Buenos días! Hemos vuelto a Chipiona, allí donde las crónicas de mi querido amigo el periodista Juan Mellado contaban en los diarios de Cádiz y de Jerez mis visitas a la ciudad luminosa, la de la playa de Regla, la que tiene a dos pasos de la orilla el santuario gótico que parece una catedral levantada desde el mismo color de la arena, como si fuera un hermoso castillo para su Virgen. Hemos vuelto a Chipiona, que sigue teniendo su voz de mar cantando habaneras, en el amor marinero que Rocío dejó para siempre con cadencia de olas, por el compás blanco y lento de las espumas. Mellado me ha entrevistado ahora en la radio íntima que deja oír nuestro afecto mutuo de tantos años y la admiración compartida por Juana Reina, veraneante inolvidable de Chipiona, y de la que va a conmemorarse el primer centenario de su nacimiento. Hemos vuelto, Beatriz y yo, a levantar el vaso que brinda con moscatel, y a embriagarnos de vida y de pasiones encomendadas al hondo perfume del atlántico. ¡Feliz jueves!





