¡Buenos días! La de cosas que no conoceríamos de nosotros mismos si no existiera el esfuerzo. Cuántas de nuestras posibilidades llegaríamos a ignorar de no ser capaces de superarnos, de pretender siempre llegar a unos metros más allá de donde estamos. Estos días de insoportable calor pueden enseñarnos precisamente lo que sí soportamos, aunque nunca lo hubiéramos imaginado. Cuarenta grados nos convierten de pronto en alguien que no reconocemos, de pasos más lentos, tirando de las ganas para movernos, redoblando estímulos y ánimos para lograr lo que tan suavemente logramos el resto del año sin estas altas temperaturas. Cuando se trata de trabajar, de disciplina y constancia en nuestros empeños, todo es más fácil fuera del verano. Y, sin embargo, hay que saltar a piola los inconvenientes de las calendas infernales, donde hasta de noche hay que padecer eso que antaño llamaban la barrera del insomnio. Pero hay retos diarios e inaplazables imposibles de tumbarse al sol y metas que no entienden de hamacas. En la comodidad resultamos esperables y nos podemos imaginar con toda facilidad. Mas sólo venciendo dificultades nos damos las mayores y más incalculables sorpresas de lo que somos. ¡Feliz viernes!





