
¡Buenos días! No hay nada mejor que el acontecer de sucesos como el de la restauración de la Macarena para que salgan tontos hasta de debajo de las piedras. Si volaran no veríamos el sol. Eso tiene la ventaja de que, si muchos de ellos estaban ocultos hasta ahora, quedan identificados para siempre, igual que si dejaran archivada una ficha policial con la foto de frente y de perfil, una de esas fotos matonas en blanco y negro y en las que se puede aspirar a todo menos a pasar el casting de la amabilidad. Entre las idioteces de estos días de profundo dolor por lo que Arquillo (al que ya no llamaré profesor) ha hecho -más bien deshecho- con la Esperanza, están los comentarios de quienes en las redes se han extrañado de que los macarenos podamos perder la fe por una incompetencia llevada a cabo por los supuestos competentes de una encomiable tarea como conservar a la Macarena. ¿Y de dónde han sacado que hayamos perdido la fe? ¿Tan fina, delgada y quebradiza piensan que la tenemos? Hay gente que no da para más; y a una cierta edad será ya muy difícil que den para más… ¡Feliz lunes!





