¡Buenos días! La vida en Sevilla es muchas veces lo que va de una Virgen a otra. En realidad se diría que le cambiamos los nombres para sentirnos lo más posible bajo su mirada. Es como un permanente estado de auxilio en su amor de Madre. Acabamos de celebrar las salidas procesionales de la Amargura, cuando la primera brisa de esta mañana se va volviendo rociera. Con la Amargura nos hemos restaurado en nuestras calles, ante nuestros conventos, acompañándola multitudinariamente y cercanos al lado mismo de su paso, en la mejor y más histórica foto de la Sevilla de Santa Ángela de la Cruz. Ha sido impecable lo de la Amargura, en manos de quienes saben, una magnífica Junta de Gobierno que administra sabiamente el canon cofrade. Ha sido regresar a lo nuestro en nosotros mismos, aquí y sin ir más lejos ni tan lejos, sin una descoordinación detrás de otra. Y ahora empieza a saber a Rocío. Empieza la semana en la que se irán las carretas. ¡Feliz lunes!





