¡Buenos días! Mira que tengo ya ganas de no escribir más de la dichosa procesión del Cachorro en Roma, esa que yo, de querer, hubiera podido ver, pero sobre la que presentí que para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. Mira que estoy deseando contar las horas tempranas de Sevilla y de Triana bajo una luz recién amanecida que se va volviendo rociera, que te va anunciando que pronto se irán las carretas. Mira que tengo ánimos de junio entre pinares… ¡Pues no puede ser! Ahora sale un monseñor con que el Papa estuvo orando ante el Cachorro. Ya. No saben cómo arreglar las decepciones de los peregrinos tras meses de ilusiones, preparativos, gastos, aviones, alojamientos… No hay fotos ni imágenes de ese momento, qué curioso, con todo un periódico del Vaticano como L´Osservatore Romano que se ha quedado sin esas imágenes, las más esperadas, por encima del paso ante el Coliseo. Particularmente, cuando a mí me meten el dedo en la boca para probar si soy tonto, puedo asegurar que muerdo. Le daré una sorpresa al monseñor: sí hay fotos del Papa, ahí las tiene. ¡Feliz viernes!
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