¡Buenos días! Una de las pañoletas que por los balcones y ventanas de Los Remedios nos van escribiendo la mejor historia de las sevillanas, recuerda aquella de «Pasa la vida», que escuché por primera vez en la voz de Romero San Juan. No se puede contar mejor, en corto y por derecho, lo que nunca nos contaron con la gravedad y urgencia que merecía: «Pasa la vida y no has notado que has vivido, cuando pasa la vida». Hablo en general, como siempre que se habla desde la conciencia de conocer que hay excepciones que confirman la regla, pero creo que nos faltó una educación seria sobre el tiempo y su vertiginosa fugacidad, una formación para disfrutar intensamente la vida. Nos han sobrado pecados y miedos, mientras nos faltaban valentías y atrevimientos con el placer de beber sorbo a sorbo y por entero nuestro paso por este lujo transitorio que es vivir. Pasa la Feria, pasa la vida. ¡Benditos fueron sus felices momentos, esos que mi primo José María Aguilar de Jódar llama «surgir el duende y agarrarlo»! Antes, cuando las cosas se terminaban, se solía escuchar aquello de «se acabó lo que se daba». Y será por principios de junio cuando, en otro de los más grandes gozos del año, cantarán a la Virgen poemas, mientras pidamos al tiempo, otra vez, que se detenga. ¡Feliz domingo de esta Feria de Sevilla que fue en mayo con carácter retroactivo de Abril! ¡Hasta el año que viene… si Dios quiere, por supuesto, siempre si Dios quiere!





