
¡Buenos días! Como en el himno de Andalucía se canta que «los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos» (aunque a estas alturas yo no he sabido del todo para mí qué es ser andaluz), sí siento que ahora mismo los sevillanos volvemos a ser lo que fuimos y hasta lo que somos. Sube hasta la superficie de estas horas, a pocas de las que faltan para un nuevo Domingo de Ramos, todo lo que vive y habita en lo más hondo de nuestro corazón, como si te asomaras de pronto a un pozo de imágenes con parte de tus mejores recuerdos, los que los años te fueron dejando en cada Semana Santa. Notas hasta el tacto de las manos de quienes te llevaron por primera vez hasta las calles llenas de cofradías. Salimos al encuentro de las cosas de este 2025, pero también vamos en busca del tiempo perdido de la infancia, de tus padres, de tus abuelos, de los que ya no están para este gozo sevillano de las vísperas, pero estuvieron y permanecen como en misteriosos reencuentros. Somos tanto y tanto de la Semana Santa, llega hasta tal punto durante sus días nuestro ser e identidad, que entendiéndolo muy bien mi mujer, me dijo hace poco sobre un querido amigo nuestro que trabaja en El Corte Inglés y va de Armao en la Macarena: David no es un empleado de El Corte Inglés que una vez al año se viste de Armao; David es un Armao que el resto del año se disfraza de dependiente de El Corte Inglés. ¡Feliz sábado!

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