
¡Buenos días! La Semana Santa empezará con lluvia. Detesto a los pesimistas y a quienes disfrutan mentando ruinas. Nunca pincho los globos antes de que suban. Pero también sé encajar los reveses, los sueños que no se cumplen por más que se persigan. No comparto esas construcciones humanas basadas en un refranero incapaz de resistir dos minutos de reflexión: quien quiere puede, el que la sigue la consigue, con el tiempo y una caña todo se alcanza… En el sueldo de vivir entran muchas cosas que nunca hubiéramos imaginado en nuestro guión ideal. Lo que siempre esperamos del Domingo de Ramos es que acontezca en una mañana azul. Sin embargo, hay que prepararse para que no ocurra así. Ni el domingo, ni el lunes, y -según los pronósticos- ni el martes. Es deseable por eso que las hermandades reaccionen con cordura, con altura de miras en tiempos futuros que sigan ofreciendo para nuevas generaciones el rico patrimonio artístico que ahora nos ofrecen a nosotros. No deben tomar decisiones para salir como sea, tomadas como berrinches y rabietas infantiles. Será exigible la madurez, la que el año pasado tuvo La Estrella para no confundir valentía con irresponsabilidad. ¡Feliz miércoles!





