¡Buenos días! De pronto, entre los nuevos discos de Semana Santa recién comprados aquella Semana Santa de los 80, irrumpió una marcha, aún desconocida, que se titulaba «Macarena». ¡Dios mío! Era una grandiosa pintura musical, el hermoso y enorme lienzo que se hacía con el incontenible gentío humano que siempre la espera, cuando va corriendo de unos a otros la voz nerviosa que agita todas las calles por las que va siendo o bien presentida, porque aún no la vemos, o bien divisada a lo lejos: «¡Ya viene!». Era el sonido de su apoteosis, el del pálpito de los corazones que buscan en Ella el clavo ardiendo al que agarrar hasta las últimas posibilidades de quienes creen que ya no les quedan esperanzas, salvo hacer trepar el alma hasta el amparo de sus ojos. Se había llevado a una partitura el anuncio de su aparición emocionante, su alegría desbordante, su presencia vigorosa, la derrota inmediata de todo dolor y la victoria implacable sobre toda desolación de hombres y mujeres. La marcha era una auténtica crónica con luces de madrugada camino de la Campana, o rayos de sol mañaneros, de vuelta a su Basílica, despertando sueños y confianzas en Dios. Escuchaba el poderío de sus palabras por los secretos diálogos con cada uno, su cara ganando al llanto, su historia venciendo temores… Porque estaba contada desde su larga historia de huertos y murallas, en las esmeraldas toreras de Joselito, en la muerte del chaval del romance de valentía, en el adiós del emigrante a su España querida, o en la Salve de Juana Reina. Pasando el tiempo, los años, su compositor, mi amigo Abel Moreno, me confío una experiencia íntima:
-Algunas veces pensé que haber titulado a mi marcha simplemente «Macarena» podría haberse superado por mi parte con una idea más expresiva, una frase quizás más definitoria y hasta original, como se hace mucho ahora. Pero un día, estando ante Ella, sentí oírle: «No, Abel. Así está bien. No hace falta más. De esa forma siempre irán juntos nuestros nombres, eternamente juntos; siempre se dirá «Macarena» de Abel Moreno». ¡Feliz viernes!





