¡Buenos días! Me va dando la impresión de que como no se ha sabido realizar la paz, nos quieren persuadir para la guerra. Francia, por ejemplo, ahí al lado en un mundo en el que, cada vez más, todo nos va quedando ahí al lado, va a distribuir con urgencia un manual de instrucciones a seguir en caso de convertirse en escenario bélico. En España, el año pasado, ya se hicieron algunos apuntes por el Consejo de Seguridad Nacional, considerando una guía para proteger a la población. Y mientras, te cuentan los arquitectos que en nuestro país se ha disparado un 200% la construcción de búnkeres. Si llegara a depender nuestra supervivencia de sótanos cuyos precios más bajos quedan a partir de los cien mil euros, justo ahora que la más modesta vivienda es ya un lujo, el final de una contienda sería sólo asequible a los millonarios. El lamentable panorama fluctúa entre niveles de optimismo y pesimismo. Al menos por aquí, el sol sigue saliendo; y cuando llueve tanto como ha llovido, sólo necesitamos a los paraguas cubriendo nuestras cabezas. ¿Mantendremos en pie algo tan extraordinario y valioso como la normalidad? Me lo pregunto temiendo que la condición humana pudiera acabar en aquel título del periodista Emilio Romero, «La paz empieza nunca». ¡Feliz lunes!





