¡Buenos días! Hubo un tiempo en el que no nos hacíamos fotos de todo, por todo y en todas partes. Las nuevas generaciones quizás no lo conciban, pero no íbamos con una cámara de un sitio a otro, como ahora han posibilitado los móviles. Eso fue impensable, salvo para grandes aficionados a la fotografía y, por supuesto, para los profesionales y los reporteros. Entonces las cosas vividas, los grandes momentos, iban a parar al alma y allí siguen. El corazón se encargaba de sus capturas y aún las guarda. Este día de San José no dejó imágenes para el recuerdo, por inverosímil que ahora parezca. Pero la memoria más sentimental lo tendrá mientras viva como una gran fiesta nacional, puerta grande de la Semana Santa como la Inmaculada lo sigue siendo de la Navidad. También era el Día del Seminario, y se notaba en el paseo por Sevilla de tantos seminaristas que se echaban a la calle con sotana y unas bandas rojas cruzadas sobre los hombros. En familia almorzábamos con nuestros abuelos y primos, por parte de padre, en el restaurante La Raza, donde sumábamos cuatro pepes. A nadie se le ocurrió nunca hacer una foto. Sin embargo, el tiempo es una forma de encuadre que siempre dispara hacia lo inolvidable. ¡Feliz 19 de marzo!





