
¡Buenos días! Como yo no trabajo siendo mi Santo, como mañana me tomo el día libre, ya lo he celebrado entre mis compañeros con un sencillo detalle, costumbre de todos cada vez que toca un cumpleaños o una onomástica: llevar dulces, pastas o tartas que tomamos juntos a primerísima hora. El 19 de marzo, San José, será otra vez día de asuntos particulares, y me devolveré con ellos lo que me quitaron esos políticos que tanto se dedican a quitar y a mangar lo que haga falta. Rehabilito para mí la importancia de una fecha que siempre fue grande para los pepes de mi familia, mi padre entre ellos. Y como ya lo raro está siendo que no llueva, como lo raro es que escampe y hasta mi querido Jorge de los Morancos habla ya en gallego, lo que he compartido este año es una tarta de Santiago, una de esas delicias de Ancano con la cruz del apóstol hecha en azúcar glass, traída de esa calle «sierpes» de Compostela que arranca a los pies de la Catedral en la Plaza del Obradoiro. Exquisita saudade de mis viajes a Galicia. ¡Feliz martes!





