
¡Buenos días! Del archivo fotográfico de muchas familias, de su álbum íntimo, podría hacerse toda una exposición sobre la Sevilla que se nos fue. No haría falta indagar por los legados de Gelán, Serrano, Cubiles, Albarrán o Martín Cartaya (que ya es decir), para encontrar curiosos testimonios de estampas del ayer. A modo de ejemplo aporto hoy uno muy cercano con la boda de mis padres, José María Fuertes Corces y Salud Aguilar Sáenz, en la Iglesia de San Gregorio, templo de los Mercedarios de la calle Alfonso XII, sede de la Hermandad del Santo Entierro, ahora que está reciente el Vía Crucis de su sagrado titular. En noviembre de 1956 compartían el altar mayor la Virgen de la Merced, en su camarín, sobre la urna con el Cristo yacente. Esta ubicación fue modificada al pasar los años, destinándose a la Señora un altar aparte que fue levantado al final de la nave de la izquierda, próximo al presbiterio, tal como sigue en la actualidad. Parece que se estimó disociar la unión de una imagen de gloria con otra penitencial, de la Semana Santa. Parece. ¡Feliz domingo!
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