¡Buenos días! Los humanos somos aquellos de quienes siempre se ha dicho que tropezamos dos veces en la misma piedra, pero igualmente me temo que también tropezamos en las mismas guerras. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Quizás pudo ser lo de que los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla. Por un modo u otro, lo cierto es que otra vez tenemos los pies sobre un polvorín terrorífico. Lo evidente es que volvemos a encontrarnos rodeados de palabras peligrosas que a estas alturas debiéramos haber impedido a nuestros labios y en los titulares sobre nuestras noticias del mundo: rearme, amenaza nuclear, posibilidades bélicas o ansias de imperialismos. Hasta el mayor optimista que pudiera ser yo, hasta quien espere la mano de Dios para cambiar este peligroso curso que van tomando las cosas, no podría negar la gravedad latente de la realidad. ¡Feliz viernes!





