
¡Buenos días! Lo de decirse en estos tiempos que algo es «políticamente correcto», es más viejo que la cotonía (una expresión muy de mi madre) o el andar palante. Antes se le llamaba complejo de inferioridad. Suele darse, por ejemplo, cuando la gente esconde sus verdaderos sentimientos y gustos frente a quienes les apabullan con lo que se supone estar al loro, a la moda. Viene esto a cuento de que pasé la adolescencia a mi bola y sin disimulos en cuanto a lo musicalmente correcto. Tenía compañeros de colegio que me hablaban apasionadamente de Janis Joplin, James Taylor, Jimi Hendrix o los Rolling, mientras yo era un melómano español confesando tranquilamente mi admiración por Los Bravos, Raphael, Julio Iglesias o Karina. Serrat (que siempre me encantó) tenía un pase con su etiqueta de protesta, Machado y universidades. Pues bien, esa Karina va a recibir la medalla de Andalucía (es de Jaén la que de verdad se llama Maribel Llaudés), y para mí fue una de las más bonitas -y afinadas- voces de toda una época. Jamás me pareció una horterada comprar sus discos, que orquestalmente estuvieron bajo los arreglos y la dirección nada menos que de un músico bien formado en lo clásico, Waldo de los Ríos, el mismo del «Himno a la alegría» y Beethoven. ¡Enhorabuena a Karina y feliz martes para todos!





