¡Buenos días! Muchos de los intelectuales y artistas fuera de sospecha para ser tildados de ideologías conservadoras y de derechas, como ayer Ana Belén con Évole, siguen quejándose de muchos regresos tras haber luchado en primera línea por la conquista de tantos progresos. Uno de esos regresos, una de esas vueltas atrás, dicen -y creo que con razón- se halla en el establecimiento de una nueva censura, la que encuentra algunas de sus causas en las redes sociales: por manifestar una opinión legítima, exhibir un erotismo voluntario… y no sé cuántos ejercicios más que deberían ser propios de una presunta libertad de expresión. Los humoristas, por ejemplo, se están quedando sin licencias para el humor donde el humor fue posible toda la vida. Cualquier manifestación en las redes o fuera de ellas, se topa hoy con censores improvisados, inquisidores que me tienen convencido de que hay muchos dictadores disfrazados de demócratas. Podría empezar a señalar, con nombres y apellidos, casos inequívocos en los políticos. ¡Feliz lunes!





