¡Buenos días! El mundo está pendiente de la precaria salud del Papa, que no sale de la zona más peligrosa de una neumonía agarrada a sus pulmones de 88 años. Ni los médicos que lo atienden pueden predecir el lado hacia el que caerá el final de una hospitalización que ya supera la semana y va camino de otra. En estos tiempos nos informan de la humanidad de un Papa, el que sea, superados aquellos periodos históricos en los que la consigna fue que los papas no enfermaban, sino que morían. Ahora los partes están servidos con puntualidad de la evolución o regresión clínica del paciente, por mucho que ese paciente sea Su Santidad. Y parece latir en esta preocupación entre preocupaciones, que los últimos acontecimientos se están confabulando para que acabe por configurarse un nuevo orden internacional, también en la silla de Pedro. ¡Feliz domingo!





