
¡Buenos días! En la exposición que el Círculo Mercantil dedica a la Hermandad de la Vera Cruz, me encuentro esta foto donde hallo de nuevo la memoria de la infancia, allá en su patria intocable que tanto nos salva a lo largo de la vida. Es la infancia que llevo siempre en las venas, la que por ellas me cabalga, más que correr, como si fuera mi verdadero grupo sanguíneo. Se ve la imagen del Cristo de la Vera Cruz pasando por delante de la casa de los abuelos, que no se ve, pero que sabes que queda a la izquierda del Señor, intuida la gran puerta a través de los naranjos, esos que por primavera y alcanzando los balcones de la primera planta, alojaban su aroma de azahar en nuestras reuniones familiares del salón de arriba. El crucificado ha doblado desde la calle Jesús (años más tarde se le añadiría de la Vera Cruz) a Cardenal Cisneros. Al fondo no se ha abierto aún la de Virgen de los Buenos Libros, que llegaría con la inauguración de El Corte Inglés en la Plaza del Duque, para facilitar el tráfico constante causado por los grandes almacenes. ¡Feliz miércoles!





