
Buenos días!!! De celebrar su función en la Iglesia del Hospital de la Caridad volvía ayer la Piedad del Baratillo a su capilla y yo volvía a mi infancia. El regreso de la Piedad hasta la calle Adriano fue también mi regreso a la niñez en casa de mis abuelos paternos, la Yaya y mi abuelo Pepe, los que vivieron en la casa adosada justo a los muros de esa capilla y puerta con puerta. Venía de vuelta la Piedad y venía también con Ella cada Miércoles Santo, haciendo el camino de vuelta de los años, la recogía de los recuerdos en los bollos de leche de las meriendas, en los balcones dando por Gracia Fernández Palacios a los corrales de la plaza de toros, como si la bisabuela hubiera colgado en su pequeña habitación el cuadro color albero de la Maestranza. Y volvían con la Piedad los versos de Florencio Quintero, y las saetas del Pali y Angelita Yruela, y los sacrificios de don Otto Moeckel por su cofradía, y la polka con retreta anunciando la salida, y mis primos los Castro, con los que arracimé balcones llenos del asombro por nuestras primeras Semanas Santas… Ayer volvía la Piedad y la vi pasar por la largura imponente de un tiempo que me reunió a la vez en la compañía de mi mujer mientras sentía llevar las manos de un niño cogidas a las de mis padres. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Feliz lunes!!!





