¡Buenos días! Escribir se ha vuelto como el humor, casi imposible. Los humoristas, unos y otros, se quejan de que si sus carreras hubieran tenido que empezar en estos tiempos, sus famosos sketchs, parodias, imitaciones o chistes con los que triunfaron, no estarían bien vistos ahora, acabarían polemizados y hasta condenados. Los colectivos sociales ya no le ven la gracia a nada, con lo sano que es verse la gracia uno mismo, con lo saludable que resulta mentalmente mirarnos en nuestra caricatura. Pero todo el mundo se siente indigno y agredido por el más mínimo esbozo de nuestros rasgos en clave de exageraciones. Se carece absolutamente de una sabia manera de considerarnos en un momento dado como seres asequibles para el humor. A la mínima, todo es elevado al sagrado debate de los idiotas. Pues lo de escribir lleva el mismo camino… Con todo, feliz lunes.





