¡Buenos días! Raudo y veloz saludo esta mañana con una fotografía que me hizo Jesús Martín Cartaya, el inolvidable fotógrafo de ABC, el Boletín de las Cofradías y el Diario de Sevilla, que hace unos días entró ya, definitivamente y con su partida, en la historia de esta Ciudad, a la que él mismo fijó en esa historia merced a su abultado archivo, ahora en poder de la Universidad. Yo cruzaba el puente «de Triana a Sevilla», allá por los principios de los años 80, cuando Jesús se percató de mis andares desde la acera contraria. Yo no me di cuenta de su presencia, quizás porque a ese paso, ¿de qué se va a dar uno cuenta? Y por si fuera poco, Martín Cartaya era el mejor especialista del instante y de la discreción, como si se agazapara igual que los cámaras de documentales de la 2, esperando que le pasara por delante la presa gráfica que él capturaba como nadie. A los pocos días de hacerla, me regaló esa foto, toda una sorpresa para mí, digna de la mejor tarea de espionaje y agencia de detectives. Me entregó la prueba de una forma de andar marcial que siempre, aún hoy, me ha caracterizado, como si yo fuera el soldado de un desfile. Y la victoria de sus maravillosos reflejos, otra vez fue suya. ¡Feliz viernes y gracias eternas, querido amigo!





