
¡Buenos días! Hoy la noticia es el frío, el frío en Sevilla: cero grados. Es la noticia que te da la pantalla del móvil, la noticia que te llega al pisar la calle, el paso apresurado de la gente que no ha olvidado -hubiera sido imposible- abrigarse a conciencia con bufandas y guantes, con sombreros y gorros. Siempre se ha dicho que en Sevilla el frío, el de verdad, nos dura tres días del invierno; bueno, pues no cabe duda de que estamos en uno de ellos. Es el frío de los mal acostumbrados por un clima envidiable que favorece nuestro ambiente al aire libre de los veladores y los paseos por la ciudad. Es el frío de otras partes, el de otros lugares, que no sentimos como cosa nuestra, que nos parece de prestado. Y debe ser el mismo frío que a veces me contaron aquellos que lo vivieron por los años de la posguerra y en tiempos pasados sin las calefacciones de ahora, en la húmedas casas de Sevilla, sólo al calor de arrimarse a los braseros de carbón o a las candelas en medio de los solares y del campo. Para toda sus vidas guardarían memoria del frío metido en los huesos. El frío acaba siendo inolvidable, como el de esta mañana. ¡Feliz jueves!





