¡Buenos días! Fue por mi prima Amalia y mi amigo Carlos Hidalgo cuando escuché las primeras rancheras de mi vida: «Y te vas porque yo quiero que te vayas y a la hora que yo quiero te detengo…». Desde entonces oír a un mariachi me enciende el alma como si don Manuel Pareja Obregón tocara al piano los primeros compases para cruzar el puente de Triana, «contigo, vida mía». Jamás estuve en México, pero siento su música correr por mi sangre igual que si fueran sevillanas. Su repertorio es grandioso y también las voces que lo han cantado, por las que fui interesándome con los años: Jorge Negrete, Miguel Aceves Mejía, Vicente Fernández, Juan Gabriel… Lo llevo muy dentro. No me extraña que Jalisco cantara en Sevilla. Y esas canciones me enseñaron a sacar juventud de mi pasado y a irme con el sol cuando muere la tarde. ¡Feliz miércoles!





