Buenos días!!! El cielo no puede esperar. Y estas admiraciones con las que cada mañana envío a todos los mejores deseos, son la escritura que al menos yo tengo a mi alcance para expresar un ánimo por descorrer la cortina oscura de cada noche con la mayor alegría posible. No disfruto de la felicidad de los tontos ni de la que son capaces los ingenuos. Que uno reciba al nuevo día con agradecimiento a Dios por este regalo de ver otra vez la luz recién estrenada, no me hace ignorante del mundo difícil y en declive que gira alrededor de una época de altos riesgos y peligros. Tampoco estoy apuntado a la mediocre estabilidad de aquellos que siempre te dicen que «no pasa nada». La historia, por si no lo saben, está llena de tragedias que sí pasaron. Pero hace ya mucho que no entro en debates. Mis batallas las elijo yo y no embisto a quienes me ponen delante el trapo. Estoy blindado. Ya no compito más que con quien a mí me da la gana y estimo que tiene altura para merecer mi confrontación. Es la saludable soberbia ganada al fin por un humilde educado harto de escuchar estupideces. Lo dicho al principio: buenos días!!! Feliz domingo!!!





