
¡Buenos días! Ayer preferí la discreción a la salutación. Elegí que los despertares fueran en cada casa, en cada hogar, como cada cual deseara, con Reyes Magos que en Sevilla pudieran entrar por nuestras puertas y balcones un día u otro, el 5 por la mañana tras la noche de la Cabalgata, o ayer en la festividad católica de la Epifanía. Los Reyes no han tenido un día de asuntos propios, como algunos memes los han contado. Nunca viene mal el sentido del humor y el ingenio y ocurrencias de la gente, pero lo cierto es que han dejado sus regalos en dos amaneceres. Comprendo todas las circunstancias para haberlo hecho de un modo u otro, pero quienes me conocen bien ya saben que desde los años que en mi vida yo llamo de las luces, ya no soy ni litúrgico ni católico. Por eso encontré la habitación llena de sorpresas bien tempranas al día siguiente de la Cabalgata. En mi caso y en el de mi mujer y mis hijas no he esperado la llegada de los Reyes en diferido. ¡Feliz martes!





