¡Buenos días! Hay que estar muy bien de coronarias para soportar la emoción de esta próxima noche de coronas. Una vez en mi vida vi a la Estrella de la Ilusión mucho antes de divisarla en la calle por entre el oleaje enardecido de la impaciencia de la gente esperando a la Cabalgata. Es uno de esos grandes momentos en los que Sevilla pronuncia, como un correveidile sobresaltado que va de unos a otros, la noticia de las grandes expectaciones de esta ciudad: «¡¡¡Ya viene!!!». Aquella vez, única vez, fue el 5 de enero de 1987, cuando mi querida amiga, casi hermana, Lola Lanzas González fue la Estrella de la Ilusión. Su abuelo fue José González Reina, el inolvidable hermano mayor de la Macarena y presidente de la Feria de Muestras de aquellas ferias del Prado. Lola y yo éramos vecinos del número 5 de la calle Imagen, ella en el segundo y mi familia, mis padres, en el sexto. Fui a despedirla en su casa antes de que saliera para el Pabellón de México y subiera a la cima desde la que mejor se contemplan el asombro y las esperanzas de Sevilla. También la acompañé visitando, junto a los Reyes Magos, la residencia de las Hermanitas de los Pobres, el Hogar San Fernando y el Hospital Virgen Macarena. ¿Qué pasará hoy, qué misterio habrá? ¡Feliz gran noche! Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Fotografías de Beatriz Galiano:
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