¡Buenos días! Recordaba el otro día cómo las revistas de todo el año se «vestían» de Navidad al llegar las fechas. El Teleprograma fue en mi casa, como en tantos miles de hogares españoles, tan natural como tener la guía telefónica en sus dos versiones, las páginas blancas y las amarillas. Era -y es aún- una especie de libro de bolsillo de la programación televisiva en tiempos en los que, salvo Teleradio (de gran formato), no la facilitaba nadie, exceptuando la voz en off de la que era denominada «locutora de continuidad», tras la carta de ajuste. Mucho después de los 60 y 70 empezaron los periódicos a incluir en sus páginas finales el horario de los espacios de las distintas cadenas. El teleprograma abarcaba en sus portadas todo el período navideño: primero, con un Papá Noel tras cuyo disfraz se camuflaba un rostro famoso (en este caso gráfico el de Valentín Tornos, Don Cicuta), corriendo a cargo de los lectores el descubrimiento de su identidad real; el Año Nuevo lo felicitaba un personaje popular brindando con su copa; y los Reyes Magos volvían a ser famosos encarnando a Melchor, Gaspar y Baltasar, como lo hicieron en su momento de gran éxito tres de los protagonistas de la serie «Crónicas de un pueblo». ¡Feliz lunes!
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