¡Buenos días! Quizás la mejor inocentada de ayer, en el sentido estricto de inocente, es que no caí por la mañana en que era el día de los inocentes. Ya no tiene tanto predicamento como en los tiempos de mi niñez, cuando hasta los periódicos publicaban tradicionalmente sus inocentadas dando noticias tan engañosas como inverosímiles; cuando Pichardo vendía en abundancia artículos de bromas, como bombas fétidas, arañas de plástico, catalinas de cartón piedra o petardos que, introducidos hábilmente en un cigarro, explotaban al ser encendido por el fumador. En la nueva versión que la tele hizo de esta festividad con el programa «Inocente inocente», recuerdo los años que fui invitado a su gala en directo desde la sala Florida Park, del Retiro madrileño. ¡Qué bonitas cenas en un espacio donde no cabían ya más famosos por metro cuadrado! Entre las mesas que ocupé en sucesivas ediciones destaco las que compartí con Lauren Postigo y su guapa y joven mujer, y con Carmen Sevilla. También las actuaciones, vistas en primera fila, de Marta Sánchez y Sara Montiel. Un recorte de prensa me dejó esta imagen junto a Marlène Mourreau, Javivi, Marianico el corto, Pepe Rubio, Karina, María José Santiago, Juncal Rivero, Miguel Caiceo… «Gracias a la vida que me ha dado tanto». ¡Feliz domingo!





