¡Buenos días! Un año el pintor malagueño Antonio Montiel me envió una felicitación navideña absolutamente original: reproducía la obra de su autoría en la que había imaginado a Marisol como a una hermosa Madonna. Ya se sabe por las muchas veces que lo ha contado la televisión que la mítica artista ha sido siempre la inspiración por excelencia de Montiel y gran amiga suya. Aquel christma me sorprendió tanto que no me pareció de recibo agradecérselo de una manera habitual. Mi respuesta al gran pintor fueron unos versos, la reacción que tuve al conmoverme mirando su bellísimo cuadro: «… pero con todo será, sencillamente, querido Antonio que tanto la has mirado, una vez más tu musa por diciembre. Y ¡es Marisol!, debida a tu milagro, como la Virgen hermosa y sonriente, la que sostiene a Jesús entre los brazos». A Montiel le gustó tanto mi respuesta que se la enseñó a la artista. Y mi agradecimiento tuvo en la generosidad de ellos dos un nuevo camino de vuelta, llegado a mí como una gran sorpresa: se hicieron una foto juntos y me la dedicaron. Me llegó al alma tal detallazo; y también que ella me firmara de las dos maneras que siempre ha estado en mi vida y en mi admiración, como Marisol y como Pepa Flores. ¡Feliz lunes!

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