¡Buenos días! Concluyo hoy con el recuerdo de los christmas, que tuvieron un apéndice en las felicitaciones que a los hogares hacían llegar, más bien presentaban personalmente (sin necesidad del intermediario que fue el correo tradicional), aquellos empleados que nos prestaban sus servicios a lo largo de todo el año: el cartero, el barrendero o encargado de la limpieza de las calles, el sereno, el portero… Imprimían sus propias tarjetas aludiendo en la ilustración a sus oficios y sugiriendo los dibujos de aquellas particularísimas estampaciones que se les diera el aguinaldo. El aguinaldo venía a constituir una especie de paga extra voluntaria en la cuantía, a discreción de cada vecino o propietario, una dádiva que representaba el agradecimiento por su buen hacer anual. Todo eso, y supongo que al ganar terreno los derechos laborales, quedó ya atrás como un fósil de tiempos superados, aunque entrañables en la memoria que me alcanza sobre proximidades humanas, cercanías entre unos y otros. Además, algunos de aquellos oficios ya no existen, como los serenos. ¡Feliz sábado!
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