¡Buenos días! Si algunos momentos del año despiertan muy especialmente nuestros recuerdos, esos son los de la Navidad. Que conste de antemano que me gusta lo que yo llamo una nostalgia hacia adelante y mirar hacia atrás de ida. Porque me gusta una nostalgia agradecida con la vida y con Dios, no esa otra nostalgia dañina, nada saludable y paralizante de nuevas ilusiones. Desde hoy hasta que llegue la deseada madrugada en la que los Reyes Magos nos llenen nuestras casas de sorpresas y regalos, voy a dedicar estos saludos mañaneros a la memoria de ese universo de tantas felicidades y bellas costumbres vividas en estas fechas a lo largo de los años. También hubo momentos tristes, eso es siempre parte del sueldo de vivir de todo humano. Pero, ¿a qué pararnos en tragos amargos? Busco traer luces, como si cada día tirara de un manojo de bombillas y guirnaldas, de bolas para el árbol, de corchos y serrín para el Nacimiento. Hubo un tiempo de abuelos, de aguinaldos, de felicitarnos las Pascuas con christmas, de pavos, de muñecas de Famosa dirigiéndose al portal, de Scalextrix y juegos reunidos Geyper, de turrones El Lobo, de especial del TBO navideño… qué sé yo de cosas que iré sacando del baúl… Hubo un tiempo en el que no faltaba nadie, un tiempo sin sillas vacías. Inauguro estos recuerdos con las figuras del misterio que muchos reconoceréis. ¡Que disfrutéis de este martes!





