¡Buenos días! Mi mujer me da pronto una de esas fotografías suyas que me retan a contarlas. Es una de esas fotografías imposibles, de las que casi no sales de la orilla del asombro, y en las que de nuevo sabes que hay imágenes de Sevilla que, por más que parezcan un montaje, es la constancia y el acta fedataria de una realidad siempre increíble. Sevilla no es inteligencia artificial. Sevilla es una verdad como un templo al aire y bajo la inmensa bóveda del cielo. Y lo que pretende mi mujer no es colocarme en la cuerda floja y vertiginosa de una esforzada e inútil escritura sobre lo indescriptible. Lo que busca es anunciarme en las primeras horas de esta mañana que empezamos la semana que el domingo concluirá con la grandiosa fiesta de la Inmaculada, la gran puerta de la Navidad. ¡Feliz lunes!





