¡Buenos días! Está Sevilla como para aburrirse: exposiciones múltiples, presentaciones simultáneas de libros, espectáculos callejeros con acróbatas, bailarines y cantantes, atracciones infantiles para regocijo de niños que se han echado a pasear con sus papás por el centro, El Corte Inglés (cortinglés que le llamaba mi admirado Antonio Burgos) hecho un ascua de luz navideña antes que nadie, como cuando llega allí la primavera llevando la delantera a los naranjos. Y sigo, que hay para dar y tomar: hasta el congreso socialista se celebra en Fibes, la Esperanza de Triana ya está en su paso, la Macarena de besamano extraordinario, y hace dos días que se fueron los Reyes tras entregar a Paquili la medalla de las Bellas Artes en reconocimiento al Arte Sacro. Quien se aburra en Sevilla es porque quiere. Un aburrido en esta ciudad es como la que se pone delante del ropero donde ya no cabe más, y dice aquello de «no tengo na que ponerme». ¡Feliz sábado!





