
¡Buenos días! Escucho en la tele la expresión personaje «aspiracional». Cuando me esfuerzo en entender su significado, descubro que llaman así al personaje que nos gustaría ser… me gustaría ser como Maradona, como Nadal, como Induráin… vamos, lo que toda la vida ha sido un ídolo. O sea, que lo de «aspiracional» me parece un concepto rococó, digno de estos tiempos donde la capacidad de idiotez no tiene límites. ¿A quién se le ha ocurrido esto, ha sido algún psicólogo, quizás un político especialista otra vez, una vez más, en la perversión del lenguaje, la que dio para un libro así titulado de mi admirado sociólogo Amando de Miguel? ¿Por qué inventar cosas tan largas y confusas en vez de decirlas como siempre en corto y por derecho? Los estúpidos, diabólicos y engañosos juegos de palabras de ahora no cabrían ni en la caja más grande de los que reunía Geyper. De modo que Marisol fue un personaje aspiracional, pues todas las niñas de la época quisieron ser como ella. Y también resulta que, sin saberlo, yo la tuve y sentí por novia aspiracional. ¡Feliz jueves!





