¡Buenos días! Como somos gente insaciable en busca de alimento, ayer nos fuimos hasta la Fundación Caja Rural del Sur, donde se presentó el nuevo libro de Ignacio Camacho, editado por Tintablanca, «Sevilla. El pretérito perfecto», un dueto escrito junto al pintor Ricardo Suárez, dos estilos de voces bien aunadas para encarar un viejo reto que siempre sabe a nuevo: descifrar las claves bien difíciles de esta ciudad. Sumándose a esas voces, ya fue el colmo de las delicias que la de Carlos Herrera los asistiera como mantenedor/entrevistador de la obsesiva y antigua valentía con la que antes se atrevieron Romero Murube, Luis Cernuda, Rafael Montesinos, Manuel Mantero, Antonio Burgos… Camacho se la jugó airoso en el peligro de esa auténtica faena de análisis que es Sevilla, a la que llamó, entre otras muchas cosas y con la lucidez que le ha convertido en un prestigioso y recomendable columnista, ensoñación que tiene la certeza de vivir en un pasado por delante. Camacho ha caído, y con cuánta pasión, en los brazos de esa fascinación llamada Sevilla, que habrá de saber compartir con muchos amantes. Y es que Sevilla… no se casa con nadie. ¡Feliz miércoles!





