¡Buenos días! De pronto te da por mirar hacia arriba y descubres que van instalando la iluminación navideña. Colgada de cables negros que van de fachada a fachada o de farola a farola, pareciera que procura ser invisible por estas fechas de noviembre. Aún no ha llegado el momento de enviar su palabra de luz. Permanece en silencio, como agazapada, escondida por las alturas que pronto anunciarán la Gloria de Dios. Por la Avenida «hay campanas de fiesta que cantan en el corazón». Se convertirán, ya mismo como quien dice, al resplandor del encendido general de la ciudad, sonarán sin necesidad de voltearse, y nos harán sentir las del villancico venido desde la lejana niñez que siempre queda ahí al lado, y en las voces emocionantes de quienes nos lo enseñaron. «Campana sobre campana y sobre campana una… Belén». ¡Qué poco va quedando! ¡Feliz viernes!





