¡Buenos días! Hubo un tiempo de álbum Maga, de cromos a todo color a los que también llamamos «estampitas», un tiempo cargado de sorpresas cada vez que íbamos al kiosko a por sobres comprados con la ilusión de que nos salieran las que aún nos faltaban. Peseta a peseta nos hacíamos con la colección, además de recurrir al mercadillo de los recreos, cambiando cromos «repes» con los compañeros del colegio que andaban en nuestro mismo afán, cuando aquello de «lo tengo, no lo tengo» se convirtió en una especie de coda para el poemario feliz de la infancia. Las Ciencias Naturales, no me cabe duda, fueron mucho más bonitas gracias a Maga. Y para siempre me quedó la memoria olfativa del pegamento Imedio. ¡Feliz miércoles!





