¡Buenos días! Atónito me quedé cuando anoche el telediario de las nueve se abría con un cantante y su canción. Desconcertado al ver que el avance no era una miseria más de políticos o el estallido de otras bombas por el mapa sangriento de las guerras. Serrat, en primer plano, tenía «los ojos llenitos de ayer», del largo tiempo español y latinoamericano en el que forjó versos y cantares, propios y de Antonio Machado y de Miguel Hernández. También emergía desde el fondo de mis años la primera vez que le vi en directo siendo el verano de 1975, en los Festivales de España de la glorieta de Aníbal González; y en 1993 en el Auditorio de la Cartuja; y en 1994 tratándole en la fiesta privada de Lola Flores, la extraterrestre que tuvo el coraje de vivir; y en 2022 le vi en Córdoba despidiéndose de los escenarios. Ayer me lo encontré sorpresivamente como estandarte de las noticias. Cantaba «Aquellas pequeñas cosas» que seres como él hacen grandes, tan grandes como para recibir el Premio Princesa de Asturias de las Artes. ¡Feliz sábado!





