¡Buenos días! Ya están, ya han llegado, por estas fechas de octubre tienen otro año invadidas y repletas las estanterías del súper: son los mantecados y toda la variedad dulcera que les acompaña, como el mazapán. Parece que definitivamente la vida ha perdido los tiempos de las vísperas, el sabor de las llegadas reales. Venezuela ya está en Navidad por decreto, Vigo lleva no sé cuanto tiempo atrás colocando bombillas, y Estepa ha desembarcado con sus polvorones, roscos de vino, alfajores y mantecados de todos los gustos. Los miro con asombro en un mundo cada vez con menos cosas de que asombrarse, a contracorriente con las fechas y los ciclos, todo por adelantado, cargadas de avances las semanas, siendo todo antes de cuando toca ser. El dinero manda, los cálculos de producción, etc. Habrá quien tan pronto quiera hincarles el diente. Yo espero. Engordan mucho. Les dedicaré en el paladar sólo dos o tres momentos de las fiestas navideñas. Por suerte para ella, esa industria no depende de mí. ¡Feliz miércoles!





