¡Buenos días! Hay gente que te pasa por el lado como si fueran los coches y las motos que van largando por el tubo de escape más humo negro que las chimeneas de Mary Poppins. Si no te proteges de esa gente, acabas con la cara de un deshollinador, tosiendo y asfixiado. Yo y mi mujer las mantenemos alejadas, bien alejadas de nuestras vidas, porque se trata de pura y venenosa contaminación que sólo persigue hacer irrespirable el aire más limpio. ¡Mucho cuidado con esa gente! Siempre te la encuentras igual, sin la más mínima mejoría del espíritu, sin solución de continuidad en su mala leche y en su amargura. Como no han conseguido hacer realidad sus sueños, tampoco quieren que logres los tuyos. Si bajásemos a los sótanos de su personalidad (en expresión de mi admirado Enrique Rojas), descubriríamos los miles de chismes que es capaz de esconder la envidia. ¡Feliz viernes!





