¡Buenos días! Se están despachando a gusto con lo de la rosa de oro para la Macarena, como si la Virgen de la Esperanza no hubiera sido lo que es hasta que al Papa se le ha ocurrido (con la ocurrencia de otro) concedérsela ahora. Por lo leído, la Macarena no tiene suficiente historia si no es con esta otra que se traen ahora. El snobismo periodístico no tiene límites y se escribe en cascadas donde la mayor letanía macarena carece de importancia. Se ponen a exagerar y parece que están tirando una de esas petaladas catetas que, entre gritos y chillidos, no se acaban nunca. ¡Menos paso quiero! Esa Hermandad posee un largo expediente de siglos con sangre, sudor y lágrimas, como para que ahora lo relevante sea que en seis años de enchufes e insistencias se cuente por los aires lo de la rosa de oro. ¡Seis años para tramitar una distinción a la Macarena, con lo fácil que hubiera sido de un plumazo de Muñoz y Pabón! Una condecoración no puede tenerse por mayor que a quien se condecora, ni una distinción es más grande que lo distinguido. ¡Hay que ver lo nerviosos que se ponen algunos con el Vaticano! Ni las esmeraldas de su pecho hubieran temblado tanto. ¡Feliz lunes!





