
¡Buenos días! El mundo de las mejores letras españolas perdía ayer en el estado norteamericano de Georgia al sevillano Manuel Mantero, gran poeta y prosista que labraba su literatura con tal empeño de redondez y perfeccionismo, que se tomaba lo de escribir como si fuera la orfebrería de la aureola y ráfagas de la corona de la Amargura. Y esa pérdida daba también de lleno en el corazón de la familia a la que pertenezco, los Aguilar. Se nos murió el tío que, como en la canción, teníamos en América; el tío de los regresos veraniegos a su casa materna de Sanlúcar La Mayor; el tío de quien siempre nos hablaron con veneración y en palabras que, refiriendo los títulos de algunas de sus obras, no dejaban lugar a dudas de cuánto era querido y admirado por nuestros padres. Como otros, mantuve con él encuentros personales y contactos epistolares, disfrutando de la delicia poética que era recibir sus cartas. Hasta siempre al ilustre hijo de la tía Mari Pepa y el tío José María, el gran Manuel Mantero que ha dejado una dilatada vida entregada a la mejor cultura. No hay más que ver lo que con su nombre puede encontrarse en Google. ¡Feliz miércoles!





