
¡Buenos días! Medio mundo y parte del otro soñó con ella. Fue uno de esos casos en los que, siendo todavía un niño, me llegó antes la inmensa fama de su belleza que darme tiempo a ver una siquiera de sus películas. Estaba ya consagrada como una mujer guapísima, cuando yo aún no había tenido al menos la oportunidad de pensar si era o no una gran actriz. La sensualidad de sus labios, el disparo de sus ojos o los imaginarios recorridos que provocaban sus curvas, no eran tentaciones autorizadas a mi edad, sino exclusiva de mayores de 18. Como no podía entrar en el cine, Sofía Loren (o Sophia) me quedaba accesible si venía, que fueron muchas veces, en las portadas de las revistas que compraba mi madre, como el «Lecturas». La Loren acaba de cumplir 90 años. ¡Felicidades! Y a ustedes, ¡felicidad también en este sábado!





