
¡Buenos días! El alcalde asegura que Sevilla está llena de ratas. Llena, lo que se dice llena, no sé. Me parece desmedido. O es que ha sido una forma de hablar excesiva que sorprende en un hombre sin excesos, como el de sonreír siquiera. Me recuerda a cuando Gandía refería la seriedad del Viti hasta el punto de citar a los toros en el Juzgado. Mi experiencia con ratas en los últimos días ha sido la de encontrarme sólo dos: una a plena luz de la mañana, caminando ella con absoluta tranquilidad por una acera, y que si yo no llego a cambiarme a la de enfrente me hubiera brindado junto a mis pies la misma confianza que se toman las palomas; y la otra la pasada noche del sábado por el Paseo de Colón, cercana y tranquila otra con mi presencia y la de mi mujer… tanto que si nos descuidamos nos acompaña a la entrada del Baratillo. Pensé una vez más que Beatriz atrae a los animales, les inspira entenderlos. Si ya la he visto con pitones de Birmania y lobos de Siberia y Canadá, no me iba a extrañar ahora rozándose con una simple rata callejera. ¡Feliz miércoles!





