¡Buenos días! Los sevillanos solemos contar a Sevilla mejor de lo que es. La bajas del rango lírico de los pregones, y ya no te sale en voz baja de cotilleo todo lo que en voz alta se proclama de ella. Será porque en todas partes se cuecen habas. Será porque en toda familia se lavan trapos sucios. Hay una literatura constante que se encarga de inculcar a los de fuera una Sevilla impecable y sin tacha ni mancha ninguna. Lo mismo que hay una sarta de mentiras, mitos y leyendas que de tanto contarse a sí mismos los propios sevillanos, acaban creyendo que son verdad. No es oro, como el de su Torre, cuanto reluce en Sevilla. La ciudad tiene muchos defectos que corregir, pero se las sabe todas en la capacidad del disimulo. Ya hablaremos… ¡Feliz lunes!





