
¡Buenos días! El paso del tiempo hace que la vida se te vaya volviendo echar de menos. Todo se convierte poco a poco en presencias que han de conciliarse con ausencias: bien porque muchos se hayan ido para siempre, como tus abuelos, tus padres, hermanos, cónyuges, amigos… O bien porque la lejanía, las distancias o las enfermedades, te dejen sin citas y encuentros ya imposibles que un día formaron parte del precioso paisaje de los abrazos y los saludos. Ayer, antes de irme a ver a la Piedad del Baratillo en su triunfal regreso tras coronarse canónicamente en la Catedral, llamé por teléfono a mi querido Jesús Martín Cartaya, colaborador gráfico tantos años del ABC. Ya no le queda al alcance hacer las bellísimas fotos que hacía cuando estaba él casi solo para hacerlo, cuando delante de un paso iba Jesús, y no cientos de móviles ocultando la vista de las canastillas doradas. Jesús y yo apenas pudimos articular palabras entre sollozos y emociones de décadas enteras viéndole sobresalir con su cámara entre las bullas. «Jesús, me voy a ver la Piedad; me voy a echarte de menos».





