¡Buenos días! Seguramente sea esa de la foto la nueva postal de Sevilla. Evidencia que ya no estamos por aquellos tiempos en los que la ciudad y su espacio fue casi todo nuestro. Ahora es de ellos, de los turistas en masa, los que te inundan las calles como Francos (tantos años desértica desde que cerró Peyré), haciéndote creer que no vas a desembocar ante la Giralda, sino por las escalinatas del Ponte Rialto. Nos han descubierto, ya saben que tenemos esta joya, el boca a boca hizo la mejor publicidad, como una respiración asistida para la hostelería en la que de toda la vida tuvimos sitio en la barra, y ahora hay que guardar turno de largas colas. Colas, colas y más colas, como si todo se hubiera convertido a Pabellón de España o de Fujitsu en la Expo. Colas lo mismo para tomar un montadito que para entrar en el Alcázar. ¡Feliz sábado!





