¡Buenos días! Soy de la afortunada generación escolar que tuvo en septiembre un mes más de vacaciones. Los colegios no empezaban hasta el 5 de octubre. Tuvimos suerte, mucha suerte, aquellos a quienes nos tocó disfrutar de unos largos veraneos de tres meses, mucho más lógicos que ahora, y que estaban hechos a la medida de tener que soportar las altas temperaturas prolongadas por las que de siempre se han llamado las calores del membrillo o el veranillo de San Miguel. Así que existió un tiempo en el que por estas fechas no hubo vuelta al cole, ni que hacer las maletas, ni operación retorno. Empezaba septiembre, quedaba septiembre, entero septiembre… ¡Qué chollo! ¡Feliz domingo!





