¡Buenos días! La vida me parece que cupiera hoy en un espejo retrovisor, como si fuera el encuadre perfecto y con película de una despedida. Y otra vez, un año más, me suenan ellos: «El final del verano llegó y tú partirás…». Arranca un coche, y con su motor aún al ralentí, dedicas una leve mirada de añoranza a esa patria dichosa que fue tu tiempo de vacaciones. Es ese coche que va a ir dejando ver por su luneta trasera secuencias con adioses de una felicidad de playa, horizontes de mar, luces de faros, oleajes de júbilo. No pudo contarlo mejor el genial Antonio Mercero desde su verano azul en Nerja y por Motril, el verano suyo atracado en La Dorada de Chanquete, que nos hizo sentir el nuestro, el de todos, por La Antilla, Punta Umbría, El Rompido, Chiclana, Rota, Chipiona, Salobreña, Marbella… El camino de vuelta se va convirtiendo en un pulso silencioso que se van echando el futuro y la nostalgia. Va a salir ganando, como siempre, lo rápido que pasa todo. ¡Feliz sábado!
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